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Datos5 min de lectura

Tu problema de datos probablemente es un problema de definición

Dos reportes del mismo mes con cifras distintas no son un fallo del tablero. Son tres áreas calculando el mismo indicador de tres maneras, y ningún tablero arregla eso.

El síntoma clásico: la junta de dirección se va en discutir de dónde salió el número. Alguien trae una cifra, otro trae otra, las dos son del mismo mes, y nadie está mintiendo.

La reacción habitual es comprar una herramienta de inteligencia de negocio. Es entendible y suele ser insuficiente, porque el problema no está en cómo se visualiza el dato: está en que el dato significa dos cosas.

Las dos fallas del reporte manual

Latencia

Un reporte que toma tres días describe un pasado. Para cuando está listo, la decisión que lo motivó ya se tomó de otra forma, y el reporte se archiva. Ese es el ciclo que hace que nadie abra el tablero: no es que no confíen en el número, es que llega después de que hizo falta.

Definición

Esta es la grave. Si cada área calcula su indicador a su manera, los números no se pueden comparar, y la decisión que se toma sobre ellos se apoya en una falsa equivalencia. «Ventas del mes» puede significar facturado, cobrado, colocado o embarcado, y las cuatro son defendibles.

Automatizar un reporte con definiciones inconsistentes no arregla nada: produce cifras inconsistentes más rápido y con más autoridad, porque ahora vienen de un sistema.

El orden correcto

El tablero es lo último, no lo primero. La secuencia que usamos:

  1. ¿Qué decisión depende de este número? Si no hay una decisión detrás, el indicador no se construye. Es lo que separa un tablero útil de una pared de gráficas.
  2. Acordar la definición por escrito. Qué entra, qué no entra, en qué momento se cuenta. Esta es la parte que nadie quiere hacer y la que decide el resultado.
  3. Calcular en un solo lugar. Si dos pantallas necesitan el mismo número, lo piden al mismo sitio; no lo recalculan. Recalcular en dos lugares es garantizar que algún día difieran.
  4. Automatizar la extracción en origen. En lugar de pedir que cada área entregue su archivo, el dato se recoge donde nace.
  5. Entregar donde se decide. En el tablero si lo van a abrir; en el correo o en el PDF ejecutivo si es ahí donde realmente se lee.

Sobre el paso cuatro

«Que cada área entregue su archivo» es la diferencia entre un reporte que se mantiene y uno que se abandona. Depende de que varias personas hagan una tarea manual todos los meses, y eso se sostiene tres meses.

Cuando la extracción se automatiza en origen, el reporte deja de ser un proyecto: se puede volver a pedir sin costo, y el histórico queda disponible para ver tendencia en lugar de sólo el mes en curso.

El resultado que importa

No es tener datos. Es que la conversación de dirección deje de discutir de dónde salió la cifra y pase a discutir qué hacer con ella. Ese cambio se nota en la primera junta.

¿Aplicamos esto a un proceso tuyo?

La primera conversación es de diagnóstico. Si el proceso no conviene tocarlo, también lo decimos.

Hablemos